Lo primero sería algo tan básico como proteger nuestro patrimonio. Santa Cruz de Tenerife es una de las ciudades más importantes a nivel internacional de arquitectura racionalista. Como dice el historiador Guimerá, estamos al nivel de Berlín u otras ciudades si miramos a la concentración de edificios de la bauhaus. Una circunstancia que se podría poner en valor. Sin embargo, en los últimos tiempos, se han derribado edificios de un valor arquitectónico incalculable, como por ejemplo, el edificio Cauldfield (más conocido por edificio loher), la fábrica Vitabana, una joya, pues era de los pocos edificios industriales racionalistas, o el chalet que había detrás del Club Oliver y derribaron este año. Para estupefacción de muchos, estos edificios no estaban protegidos. Y aunque no lo estuvieran, se ha permitido su derribo para colocar en su lugar un Mercadona y edificios del montón. Si no protegemos lo más básico, que es nuestro rico patrimonio, ¿qué es lo que vamos a proponer aquí?
Lo primero sería algo tan básico como proteger nuestro patrimonio. Santa Cruz de Tenerife es una de las ciudades más importantes a nivel internacional de arquitectura racionalista. Como dice el historiador Guimerá, estamos al nivel de Berlín u otras ciudades si miramos a la concentración de edificios de la bauhaus. Una circunstancia que se podría poner en valor. Sin embargo, en los últimos tiempos, se han derribado edificios de un valor arquitectónico incalculable, como por ejemplo, el edificio Cauldfield (más conocido por edificio loher), la fábrica Vitabana, una joya, pues era de los pocos edificios industriales racionalistas, o el chalet que había detrás del Club Oliver y derribaron este año. Para estupefacción de muchos, estos edificios no estaban protegidos. Y aunque no lo estuvieran, se ha permitido su derribo para colocar en su lugar un Mercadona y edificios del montón. Si no protegemos lo más básico, que es nuestro rico patrimonio, ¿qué es lo que vamos a proponer aquí?