No puedo estar más de acuerdo. La ciudad es incómoda de ver y pasear. Ruidos. Coches subidos a las miniaceras por donde no se puede ni caminar. Suciedad por todos lados. Es una ciudad que huele a caca y orín de perro. Yo lo de que los perros defequen y orinen en la calle impunemente es algo que no me entra en la cabeza. Acaso yo puedo defecar en la calle? Qué estamos planteándonos aquí si aún no hemos logrado superar problemas del siglo pasado (ciudades diseñadas para los coches) o del medievo (defecaciones y basuras en la calle).
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Sin duda, dentro de 100 años se recordará lo de sacar al perro a “pasear” como hoy recordamos el “agua va!” de la Edad Media. Si pueden obligarlos a no defecar dentro de la casa de su dueño pueden hacerlo a la inversa, y así el pobre animal no estará obligado a aguantar hasta que a su dueño le venga en gana sacarlo.