Las clases de baile caribeño organizadas por el OAD de Santa Cruz concluyen con éxito

Las clases de baile caribeño organizadas por el OAD de Santa Cruz concluyen con éxito

El ritmo invade el García Sanabria

30/08/2010 - 19:30

Las clases de baile caribeño organizadas por el OAD de Santa Cruz concluyen con éxito

Alrededor de 4.000 personas pasaron por las manos de Gisela González y Rudy Carralero, bailarines cubanos que dejaron su sello en el García Sanabria. El parque capitalino acogió, durante julio y agosto, clases de baile caribeño que tuvieron una exitosa respuesta por parte de la población. La actividad fue gestionada por el Organismo Autónomo de Deportes (OAD) del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, presidido por Hilario Rodríguez.

Salsa, bachata, merengue, rumba, chá-chá-chá, mambo, bolero, comparsa, conga, cumbia…, todos estos ritmos fueron protagonistas en la capital tinerfeña en esta actividad pionera que, bajo la batuta de González y Carralero, profesores con una contrastada experiencia nacional e internacional, hicieron acercar a los ciudadanos los secretos de los pasos de estos bailes caribeños y latinoamericanos.

“El balance que podemos hacer desde el Ayuntamiento es muy positivo. Calculamos que han bailado más de 4.000 personas. De hecho, todos los días hemos tenido una media de 300 participantes. La gente lo acogió muy bien y, de hecho, han solicitado que las clases no se paralicen”, explicó Hilario Rodríguez, concejal de Deportes. El edil indicó que, haciendo un esfuerzo para satisfacer la demanda de los ciudadanos, el consistorio capitalino reanudará la Escuela Municipal de Danza y Baile en el Pabellón Municipal a partir de octubre. “Esta iniciativa la tenemos en mente y, además, tampoco descartamos seguir con otras actividades como la del baile en el parque en el futuro”, añadió Rodríguez.

Gisela González, licenciada en Artes Escénicas por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, bailarina y profesora de danza moderna, folclórica y contemporánea, y Rudy Carralero, licenciado en danza clásica por el Instituto Superior de Arte de Cuba y profesor de danza afrocubana y danza clásica contemporánea, han sido los conductores de esta iniciativa.

La amplia experiencia de los profesores reforzó la confianza del concejal de Deportes, quien felicitó a estos “grandes profesionales porque nos han sorprendido. Estamos muy contentos con la respuesta que han tenido y los dos tienen un nivel altísimo. Para el Ayuntamiento es un lujo poder contar con ellos. Saben cómo impartir las clases y su cercanía con el ciudadano les ha permitido tener este éxito”, confesó.

El resultado de estas semanas de baile reflejaba la felicidad en los participantes. “El Ayuntamiento no ha seleccionado a cualquier profesor porque Gisela y Rudy están muy formados”, afirmaba Ada Santos, una asidua a las clases. “La iniciativa ha sido fantástica porque puede participar toda la familia. Se ha hecho en un lugar accesible y todo ha sido ideal. Me gustaría felicitar al concejal por este trabajo”, añadió.

La enseñanza, impartida de manera gratuita, logró reunir en el García Sanabria a bailarines de todas las edades. “Mis hijas tienen 4 y 6 años. Las clases nos llamaron la atención y aquí estamos”, decía Fernando Barreto, uno de los participantes que, a pocos metros tenía a Dolores Hernández, la más veterana del grupo con 82 años de edad.

Esta diversidad en las clases entusiasmó aún más a los profesores “porque es muy importante que pueda participar cualquier persona”, dijo Carralero. González agregó que ambos “llevamos diez años ofreciendo cursos y estamos acostumbrados a trabajar con bailarines de diferente nivel. Por ello, planteamos las clases de forma sencilla y todo se desarrolló de manera natural”.

“No cabe duda de que las Islas y Cuba tienen muchos lazos en común. El mar, el sol, la música…, por ello el baile cubano fue el principal protagonista, aunque también enseñamos cumbia y bachata porque tienen una gran aceptación”, desveló Carralero.

“Además, las clases de baile caribeño han enseñado que Cuba no es sólo salsa, sino todo lo contrario. El país ofrece un abanico cultural en el que la música y la danza están en la cima pero, al mismo tiempo, sirven de base para otras artes que enriquecen al resto del mundo”.